Quindío

Quindío

Things to do - general

 

El Quindío hace parte de una área arqueológica donde se han encontrado un gran número de piezas que muestran que en su territorio vivieron grupos indígenas en diferentes periodos, como Los Quimbayas, Los Quindos y Los Pijaos. Quindío en lengua Aborigen significa Paraiso Terrenal.

Es el escenario ideal para la práctica del turismo rural, el desarrollo de esta modalidad de turismo se fundamenta en la motivación por parte de los turistas por el conocimiento y contemplación de su paisaje natural y de los aspectos relacionados con la cultura cafetera de la región, representados en la oferta de atractivos tanto naturales como culturales y temáticos con los que cuenta el departamento.

La posición geográfica del Quindío localizado en el centro del denominado triángulo de oro del país, lo acerca a los principales mercados en las ciudades de Bogotá, Cali y Medellín, una buena red vial y de servicios básicos, la cercanía entre los diferentes municipios que facilita la visita a los atractivos turísticos, las condiciones de seguridad de la región y la oferta de más de 7.684 camas para la prestación del servicio de alojamiento en diversas modalidades como fincas tradicionales, finca-hoteles, casas campestres, hoteles campestres y de ciudad.

País Colombia
Foto de Armenia

Armenia la capital

Cuando el túnel de la Línea entre en servicio, será mucho más rápido y fácil llegar a Armenia, no obstante, siempre será un placer para el viajero, al final de una carretera curva que bordea la cordillera Central, encontrar como regalo esta ciudad, vecina del municipio de Calarcá, y corazón de la zona cafetera, que sorprende por su organización y por el emprendimiento de sus gentes. Un espíritu latente en toda la infraestructura cultural, comercial y turística.

Esta ciudad capital es punto de partida para realizar un amplio recorrido por el departamento, pero además, es un completo destino que brinda al visitante las posibilidades y comodidades para cumplir con todas sus expectativas de turismo y de negocios. La ciudad dispone de buenos hoteles y recintos de convenciones en sus áreas urbana y rural, así mismo, centros comerciales, restaurantes, parques y sitios llamativos por su historia y su patrimonio.

La vida en Armenia, distante 292 km de Bogotá, transcurre en medio de una temperatura fresca propia de su altitud 1551 metros sobre el nivel del mar, el punto que la naturaleza le concedió a un lugar lleno de buenas personas y buenos motivos para ir y volver, o regresar para quedarse.

Municipios

Con menos del uno por ciento del territorio en toda la extensión continental de Colombia, el departamento del Quindío alberga una cantidad incontable de parques, reservas y paisajes para el desarrollo del turismo de naturaleza.

Foto de Buenavista

Buenavista

No es necesario buscar en los anaqueles de la historia para encontrar las razones del por qué Buenavista se llama así. Tampoco hace falta volar para obtener la magnífica panorámica aérea de una porción del Paisaje Cultural Cafetero, pues con solo acceder a la parte más alta del pueblo, ya se está “a una cuadra del cielo”, tal cual la definición que en algún momento emotivo le dio al lugar el poeta quindiano Mariano Salazar.

Buenavista, sobre la cordillera Central, hace parte de los municipios montañosos del departamento del Quindío, donde igualmente, hay tierra fecunda y naturaleza copiosa que no deja un solo espacio sin pintar de verde, ni del rojo de las cerezas de café en su estado maduro; además hay platanales y hatos ganaderos. Todo un conjunto plasmado en un constante cuadro en relieve y al natural.

Por sus características topográficas, este municipio localizado al sur de Armenia es básicamente un destino para el ecoturismo y la admiración, por ser un balcón, una tribuna, un mirador que pone frente a los ojos escenarios como los valles de Maravélez y del río Quindío.

Foto de Calarcá

Calarcá

Calarcá es el segundo municipio del departamento y el más cercano a Armenia, también, el primero que encuentra el viajero al llegar a tierra cafetera desde el departamento del Tolima. Se localiza al costado occidente de la cordillera Central, en un territorio ondulado, donde la altura sobre el nivel del mar de toda su área oscila entre los 1000 y los  1536 metros, razón por la cual tiene un clima variado, aunque por lo general cálido. Como su gente.

La oferta turística de esta población es bastante amplia ya que fusiona varios elementos como la tradición del café, la conservación arquitectónica de sus calles, los deportes de aventura y las actividades ecoturísticas. En Calarcá vuelan las mariposas del mariposario, transitan los clásicos yipaos, desfilan las reinas del Reinado Nacional del Café y corre presuroso el río Barragán.

Hace parte, junto a Salento, Filandia y Pijao, del grupo de pueblos donde mejor se conserva la arquitectura tradicional que resalta los colores, la madera y los patios interiores en los que se cuecen y se cuentan buenas historias. Historias que saben mejor con los buenos sorbos del café que a toda hora está recién colado.

Foto de Circasia

Circasia

Dicho en sentido figurado, si hay un lugar de Colombia en el cual las aves vuelen más libres, ese es Circasia, donde al concepto de libertad se le confiere un alto valor en virtud de los hechos históricos que marcaron sus comienzos en las primeras décadas del siglo pasado, cuando algunos de sus personajes se declararon librepensadores por estar en desacuerdo con las medidas impositivas de gobernantes y religiosos radicales de la época.Varios recintos del municipio, distante 12 km de Armenia, llevan las palabras libre o libertad en sus nombres: un cementerio, un colegio, un coliseo, un parque y las fiestas patronales que se celebran cada agosto. Así, a los atractivos de este pueblo, se suma el interés que despiertan esas historias de ideales, de personajes filantrópicos que habitaron y que habitan Circasia, para quienes el bienestar y la dignidad humana prevalecen por encima de cualquier doctrina.De ese pasado y de ese presente se aprende durante un paseo sugerido a Circasia, donde están dispuestas las bancas del parque Bolívar, las sombras de sus palmeras, los quioscos en guadua y una silla y un amigo en cualquiera de sus recintos.

Foto de Córdoba

Córdoba

“En Córdoba fue primero la guadua que el café”, es la sentencia con la que algunos historiadores y habitantes marcan la característica principal de este pueblo que hace parte de los llamados cordilleranos del departamento. En verdad, aunque aquí la caficultura también es parte de la economía y la tradición, es el cultivo, el estudio, la conservación y el uso responsable de dicho árbol lo que más convoca el interés de los viajeros.El conjunto arquitectónico, pero en especial el marco natural que lo encierra, no deja de sorprender, ni siquiera a quienes nacieron o han pasado en el lugar la mayor parte de su vida. Córdoba es una estancia tranquila que transmite sosiego desde el mismo momento en que espesos árboles delinean la carretera formando una especie de calle, con todos los honores.Córdoba es naturaleza y parajes verdes, también producción agrícola de frijol, yuca y plátano. Suena repetitivo, pero Córdoba es guadua, árbol permanente en los paisajes del Quindío y en la vida cotidiana; pues con él, artesanos y arquitectos despliegan todo su ingenio. Hay muchas, pero esta sola razón basta para llegar.

Foto de Filandia

Filandia

Las reservas naturales Bremen y Barbas enmarcan los últimos 7 kilómetros que hay para llegar a Filandia, un destino de cuya visita no puede prescindir el viajero interesado en conocer el devenir de la región cafetera, pues sus calles son muestra permanente de la dinámica cotidiana que involucra una variada muestra de cosas y personajes: el arriero, el hospedero del hotel, el dueño del bar, el joven estudiante, el peregrino fiel que acude a la misa del mediodía y, por supuesto, el carro jeep lleno de alimentos, pasajeros o enseres.

Como uno de sus atractivos turísticos, al municipio se le conoce como la colina iluminada del Quindío debido a que se localiza sobre una meseta estratégica para avizorar el paisaje quindiano y la riqueza natural en medio de la cual están sus calles.

Esta población, al norte del departamento, además de su interés arquitectónico y paisajístico, es de gran relevancia por el acervo cultural plasmado en sus celebraciones populares; entre ellas, las Fiestas del Canasto, en la que se exalta la labor de los artesanos dedicados a la cestería, oficio de gran reconocimiento en el ámbito regional.

Foto de Génova

Génova

Es el destino más al sur del Quindío, colindante con el departamento del Valle del Cauca e inmerso en las montañas abundantes de la cordillera Central, con todo el dinamismo propio de un lugar con predominante vocación agrícola. Génova, un cuadro al natural donde se ven por sus caminos muchos yipaos cargados por completo de yuca, plátano y frutas cítricas; donde pasan arrieros que han enjalmado las mulas para llevar sobre ellas el buen café que da la tierra.

Llamada el bello rincón quindiano, esta población se destaca por su fertilidad y por los profusos paisajes y recursos naturales, donde rebosa el agua con la presencia de los ríos La Vieja, San Juan, Rojo, Lejos, Gris y Barragán, así como muchas quebradas en parajes localizados en distintos pisos térmicos y alturas sobre el nivel del mar que van desde de los 1480 metros, en el casco urbano, hasta los 3200 en límites con el departamento del Tolima, siendo esta zona un potencial de páramo.

Foto de La Tebaida

La Tebaida

La Tebaida es la puerta de entrada al departamento del Quindío cuando los visitantes arriban por vía aérea, pues es aquí donde está el Aeropuerto Internacional El Edén, punto de inicio para el fascinante recorrido por la región. Y así como el viaje por carretera va dejando gratos momentos en la retina y en la memoria, la primera gran impresión por aire es este edén tropical del Quindío, como se le conoce a La Tebaida por su naturaleza, las fincas y la tierra fértil.

La población está a 13 km de Armenia sobre la autopista que conecta con el departamento del Valle del Cauca y está constituida, además, de su dinámica cabecera municipal, por un paisaje que decoran árboles frutales y vistosas haciendas y chalets que le confieren a la zona un ambiente primaveral.

En este lugar, sumado al placer de los sentidos que regalan sus campiñas, está la satisfacción al gusto de los viajeros que encuentran a su paso una amplia oferta gastronómica que tiene como insumos muchos productos que allí se cultivan. La Tebaida sabe a café y a frutos cítricos.

Foto de Montenegro

Montenegro

El nombre de Montenegro no tiene relación alguna con el verdor del panorama y el colorido de las fincas que enmarcan su territorio, es simplemente la denominación que le dieron los antiguos colonizadores que llegaron a fundarlo y se encontraron con una selva agreste que extrañamente les pareció oscura. Hoy, este municipio está posicionado como uno de los destinos de referencia cuando se habla de turismo por el Paisaje Cultural Cafetero.

Además de toda la oferta hotelera rural y del conjunto paisajístico que lo caracteriza, Montenegro ha cobrado mayor relevancia durante los últimos veinte años por ser el punto de ubicación del Parque Nacional del Café, pionero de los parques temáticos en Colombia y uno de los lugares que encabeza los destinos de preferencia de nacionales y extranjeros.

Asimismo, por las características de su suelo, la región es calificada como “la fértil tierra montenegrina”, pues allí se ha dado una fusión armoniosa, como pilares de la economía, de las actividades turística, ganadera y agrícola; siendo el cultivo del café, naturalmente, lo que más predomina. El área rural de Montenegro es un placer, un paseo con agradables sorpresas a lado y lado de la carretera.

Foto de Pijao

Pijao

Si hay un lugar que le dé al viajero la posibilidad de alejarse del ruido, la contaminación y los días vertiginosos de las grandes ciudades, ese es Pijao, un municipio donde la vida transcurre sin afanes y se promueve permanentemente la práctica de un turismo sostenible y de bajo impacto para el ecosistema, por el bien de las personas, los animales y las plantas.

Debido a ese trabajo que busca también retornar a la cultura de lo local, a Pijao se le conoce como el pueblo del buen vivir, una filosofía que le valió ser galardonado con el premio Ciudad sin Prisa, que otorga el movimiento italiano Cittá Slow y condición que compromete a sus habitantes y a quienes llegan a conocer sobre la historia y las costumbres, para que así no se afecte la armonía.

Por las mismas razones, y con el fin de que el viaje sea diferente, pero tan placentero como en cualquier otro destino, no está de más aprender previamente sobre el decálogo del turista responsable, que implica, entre varios principios: respetar el silencio, dejar de lado los automotores, cuidar la biodiversidad, recoger la basura y usar con moderación los recursos naturales

Foto de Quimbaya

Quimbaya

Si en Quimbaya, municipio mayoritariamente rural, se escucha decir que se hizo la luz, es verdad. Y no porque exista una prueba científica de que este lugar sea el origen del universo, sino porque allí, en cada diciembre, se lleva a cabo el Festival de Velas y Faroles, el evento cultural más emblemático y tradicional de este pueblo que, ciertamente, es color, alegría y luz.

Quimbaya, que deriva su nombre de la cultura indígena que habitó su territorio en tiempos precolombinos, se ubica a 1314 metros de altura sobre el nivel del mar, a una distancia de 20 km al noroccidente de Armenia y rodeado de palmeras y extensos cultivos de plátano y café. Mantiene una temperatura promedio de 21 °C que lo convierte en un agradable destino para la realización de distintas actividades turísticas en sus calles y por los alrededores de campo, montaña y ríos.

Tiene más de un siglo de historia, una historia que es posible conocer al escuchar a sus pobladores, al apreciar la arquitectura en la que predominan los vivos balcones de chambranas o al hacer una visita al parque principal (Bolívar) decorado con los clásicos jeeps Willys o yipaos y donde emerge imponente el templo Jesús, María y José. Es, por excelencia, el sitio de encuentro de los quimbayunos.

Foto de Salento

Salento

Salento está catalogado como una de las poblaciones más bellas, no solo del departamento, sino de toda Colombia. Y son varias las razones que confluyen para que el calificativo corresponda a una realidad que comprueban quienes la visitan, quienes regresan después de la primera vez y quienes llegaron y se quedaron para empezar una nueva vida. Incluso, un buen número de extranjeros engrosan hoy en día la lista de habitantes del llamado padre de los municipios del Quindío.

Por ser un lugar que conserva la clásica arquitectura de la colonización antioqueña, porque sus calles tienen vientos de paz y porque aloja al majestuoso valle de Cocora, Salento es el destino obligado en cualquier día del año; claro está, que si se trata de un fin de semana, lo más recomendable es llegar muy temprano, pues son muchos los que cada vez desean disfrutar esta joya arquitectónica y cultural.

Se llega desde la vía que conecta a las ciudades de Armenia y Pereira, haciendo un desvío por el costado occidental de la cordillera Central que conduce por el valle de un transparente río Quindío. En el camino se pasa por la vereda Boquía, un caserío con fondas características de una región pródiga en naturaleza e historia.

Foto de datos de interés

Datos de interés

En 1966, cuando se creó el departamento del Quindío, el presidente de entonces, Guillermo León Valencia, la designó como la capital de la naciente organización territorial que hacía parte de la región conocida como Viejo Caldas. Pero ya años antes un homónimo del mandatario, el poeta Guillermo Valencia Castillo, había llamado a Armenia como la ciudad milagro por la capacidad de sus gentes para crecer y evolucionar.

Y es que son varios los hechos históricos que dan cuenta del tesón de los armenios, o cuyabros, como también se les llama en evocación a un árbol de la zona. La reconstrucción de la ciudad, luego del terremoto de 1999, fue otra dura prueba que en tiempo récord superaron los habitantes, precisamente por el respeto a su tierra, sus ancestros y por ese sentido de apropiación de las costumbres.

En el mismo sentido, y como es lógico, la cultura cafetera está presente en la cotidianidad de un lugar que tiene sus estructuras más sólidas en el amor, la tradición y el compromiso.